El discipulado

 

 

Es el proceso mediante el cual aprendemos a seguir a Jesús, adquiriendo conocimiento, desarrollando habilidades y manteniendo una actitud positiva frente a la vida. El líder al cual deben seguir los jóvenes es Jesús; por tanto, la necesidad esencial hoy es ser discípulos de Cristo. Por eso   necesitamos, animar a los jóvenes a que se conviertan en nuestros discípulos, para poder enseñarles a seguir a Jesús. Pablo dijo: “Sed imitadores de mí, como yo de Cristo” (1 Cor.11:1).

 

 

Una iglesia, cuyo énfasis es la salvación de los jóvenes, los motivará a crecer en el conocimiento de Jesús; hará de ellos verdaderos discípulos; un grupo que  pueda tener una  relación real, creciente y permanente con el Maestro.

 

El discipulado tiene como objetivo: Cultivar la habilidad para ser y hacer discípulos, a través de la adquisición de conocimientos, experiencia y manteniendo la disposición a crecer, fortalecerse y permanecer leales a la vocación.

 

Estrategias del discipulado

 

La  primera y más importante meta del ministerio juvenil es la salvación de nuestros jóvenes, guiándolos personalmente a Jesús, a fin de que lo acepten como su Salvador personal y desarrollen una relación  estrecha con él. Los programas y actividades que diseñamos, como parte de nuestro trabajo a favor de los jóvenes, nunca deben realizarse sólo por su bienestar, sino más bien con la meta clara de hacerlos    discípulos. Debemos usar todo evento y toda actividad juvenil para hacer discípulos de Jesús.

 

El discipulado se debe lograr a través de: 

 

1.             El Compromiso: Todo joven necesita  entender que el compromiso es un pacto con Dios. Como líderes necesitamos motivarlos a los jóvenes a hacer su pacto con Jesús. Necesitamos enseñarles que el “compromiso” no es algo que se hace sólo una vez, sino que es una experiencia que, con el tiempo, se convierte en un estilo de vida. La mejor manera de enseñar esto, es   mediante nuestro ejemplo de relación diaria con Jesús, y de nuestra experiencia personal con él.

 

2.             La Oración: Es el ingrediente esencial de todo joven adventista. Necesitamos  Orar por los jóvenes. Orar con los jóvenes en el   grupo. Orar con los jóvenes personalmente. Animar a los jóvenes a que oren juntos.  Dar a los jóvenes oportunidades para que vean cómo Dios contesta las oraciones. La escritora de la pluma inspirada nos dice: “ No disfrutamos la plenitud de las bendiciones que el Señor ha preparado para nosotros, porque no pedimos en fe” (Elena G. de White, Testimonios, tomo 6, pág. 63). Hay que formar grupos de oración, o parejas de oración, en el grupo de jóvenes.  En las reuniones de oración con los jóvenes, se debe confeccionar una lista de peticiones y agradecimientos, y elaborar un diario de oración u otra manera de anotar las peticiones y agradecimientos del grupo.

 

3.             El Año bíblico y plan encuentro: Son el combustible para llenar el tanque espiritual. Lo importante aquí no es sólo que lean, o lo hagan rápido, sino que el joven comprenda lo que lee y ese conocimiento lo incorpore a su experiencia personal.

 

4.             Buenos retiros y actividades juveniles. Los retiros espirituales deben organizarse con el objetivo de lograr la re consagración de los jóvenes. Éstos se pueden organizar para el campo local, distrito o una sola iglesia. Los puntos positivos de la experiencia     espiritual deben verse en las vidas de los jóvenes, de la iglesia y del distrito. Siempre  que sea posible, se debe incluir una actividad evangelizadora en el programa de retiro, y que ésta sea sencilla, objetiva y que inspire a los jóvenes a tomar parte en la  testificación. Incluir también en el programa algo que impresione las mentes de los jóvenes, como un servicio especial de la Cena del Señor, bautismos, ceremonia de consagración el sábado, etc. Planear eventos recreativos que no dañen el ambiente ni desvíen a los participantes de los objetivos del retiro.

 

5.             La  escuela sabática y la sociedad de jóvenes: Es de vital importancia que aprovechemos los beneficios de los grupos pequeños, y construyamos una atmósfera de confianza y aceptación en la clase de escuela sabática. Conozcamos muy bien a cada joven, y animemos a los otros miembros, al igual que a líderes adultos, a que observen quiénes no se están involucrando o asistiendo. La clase de escuela sabática puede ser mucho más que un grupo de estudio: puede ser un grupo de oración, de enlace, y de   evangelismo. En la sociedad de jóvenes no podemos  olvidar la necesidad de inspirarlos para el servicio, en respuesta a una  salvación tan grande que hemos recibido, ellos pueden involucrarse en servicios comunitarios; y sobre nosotros cae la  responsabilidad de proveerles estas oportunidades. Para que todos participen y se sientan involucrados es necesario organizar dentro de la sociedad de jóvenes a los grupos GAAM.

 

6.             La música y la adoración del discípulo. La adoración es más significativa para los jóvenes  cuando están involucrados en ella, y no cuando son simples espectadores. Hagamos lo mejor para animar a todos a trabajar juntos para encontrar un estilo que incluya e   involucre a los jóvenes. Si la iglesia tiene un comité de adoración, asegurémonos de que incluya a los jóvenes.

 

7.             Las actividades recreativas y el discipulado. No podemos ignorar las necesidades sociales de la juventud. Son parte vital de su vida. Desde que Luther Warren y Harry Fenner empezaron la primera sociedad de jóvenes adventistas en 1879, los jóvenes y los adultos han reconocido que las actividades sociales son una parte importante de cualquier programa juvenil. En esa primera   sociedad de jóvenes adventistas, efectuada en Hazelton, Michigan, las actividades sociales consistían en paseos en trineo, y otras actividades  del siglo XIX.

 

8.             Las amistades y el discípulo. En este mundo tan cambiante con una diversidad de elementos detonantes enfocados hacia la   juventud, donde en cualquier lugar pueden conseguir amistades es necesario  orientarles  también en la elección de sus amistades. Ellos hacen amigos fácilmente lo que se convierte en una gran ventaja  pero si no están claros en el tipo de amigos que van a tener se verán involucrados en serios problemas.

 

9.             La participación del discípulo en la testificación y el servicio. Cuando descubrimos la manera efectiva para involucrarlos ellos realizarán grandes cosas, mayores y mejores de lo que podemos hacer nosotros los adultos. El propósito del Ministerio Juvenil “Salvar del pecado y guiar en el servicio” será una gran realidad.

 

 

 

Tomado de Manual de Ministerio Juvenil 

Cuatro llaves para abrir un ministerio con propósito 

División Interamericana  2004