Esperanza en medio de la desesperanza

 “Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud. En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza… Mas yo esperaré siempre en ti, y te alabaré más y más” (Salmo 71: 5-6; 14).

 

Acabamos de despedir el año 2015, y ahora le damos la bienvenida al año 2016. Muchas cosas se han ido con el año que ha terminado, pero muchas otras han quedado con nosotros. Entre ellas; las tristezas, las alegrías, y las preocupaciones, de las que ninguno puede escapar. La desesperanza y el desánimo son los males que hoy están afectando a gran cantidad de personas. Un número incontable caminan tristes, apesadumbrados y desconsolados, en medio de lo que pueden ver a su alrededor. Viven preocupados por un sinnúmero de situaciones. Estas generalmente son: El bienestar económico, la salud, la comida, la vivienda, la inseguridad, las decisiones políticas, la contaminación, la inflación, la escases de productos necesarios, los estudios, la profesión, los problemas familiares, la inmoralidad, la prepotencia, la corrupción y los engaños.  Pero la lista sigue acrecentando el stress, y las preocupaciones del diario vivir, y muchas resultan irritantes, y a veces se convierten en situaciones que despiertan enojo, temor y frustración.

 

Y realmente, quisiéramos que ciertas cosas se eliminaran de nuestra vida, para dejar de lado las preocupaciones, pero esto no resulta tan fácil. La muerte ya no es la única inquietud del ser humano. Existen diversas situaciones de desesperanza que preocupan y causan mucho estrés, y que impiden al ser humano emprender hacia un buen futuro, y reaccionar frente a los problemas de la vida. Por esto algunos llegan a vivir en una constante actitud de derrota, pensando y creyendo que ya no hay esperanza. Un sinnúmero de jóvenes y adolescentes se desboronan frente a diversas situaciones, y vociferan entre ellos que desean morir. Los gobiernos, y líderes políticos, hablan de traer esperanza y cambiar las cosas, o mejorar la situación, pero todo parece seguir igual o peor.  

 

Pero en medio de todo esto ¡tengo buenas noticias para ti! Ante todas las diversas situaciones, la palabra de Dios nos alienta a seguir adelante. En la Biblia encontramos fortaleza, seguridad y la única esperanza para nuestras vidas. Humanamente, no hay esperanza. La única salida y la única solución se llama Cristo Jesús. Se llama Dios. Él es nuestra única fortaleza.  

 

Según el Comentario Bíblico Adventista, la palabra esperanza viene del hebreo majaseh, que significa “un refugio”, “un resguardo”. Y aunque miles sigan preguntando: ¿A dónde vamos a ir, a donde vamos a llegar con todo esto? ¿Cómo entender que Dios está con nosotros en medio de lo que está sucediendo? La Biblia nos dice, que Él está a nuestro lado, y sigue controlando los asuntos de este mundo, aunque muchas cosas indiquen lo contrario. Dios tiene una salida para cualquier situación. Años atrás, el apóstol Pedro cuando se encontraba un poco turbado, también le preguntó a Jesús “¿A quién iremos?”… Y luego se respondió,: “Tú tienes palabras de vida eterna”. (Jn. 6:68).

 

Como cristianos, somos llamados a ver el plan que Dios lleva a cabo, aún en medio del caos. A pesar del inevitable colapso emocional, moral, financiero y político de nuestro mundo, hay una voz de esperanza que resuena. ¡Dios está con nosotros! Cuando los sistemas humanos fallen (y todos fallarán), necesitamos mirar a Jesús, y encontrar un motivo de esperanza. Vivir en esperanza es sentir la compañía de Dios frente a los problemas de la vida. La promesa sigue viva para este tiempo: “Solo en Dios encuentro paz; pues mi esperanza viene de él. Mi alma reposa en Dios porque solo de Él viene mi esperanza”. (Sal. 62:5).

 

Dios nos invita a que entendamos de una vez por todas, que la esperanza solo está en Dios y en sus promesas. Si colocas completamente tu esperanza en Dios, nunca fracasarás porque Dios nunca te abandonará. Necesitamos aprender a confiar en Dios como lo hizo David. “Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios”. (Sal. 146: 5).

 

Recuerda apreciado joven: ¡Sí hay esperanza en medio de la desesperanza! Sí hay esperanza para tu problema! ¡Sí hay esperanza para tu dolor! Dios está con nosotros, y está presto para ayudarnos.  Sólo confiemos en sus promesas y alcanzaremos la Victoria. Este es el mensaje que debemos dar a quien se encuentre en desesperanza. Este es el mensaje que debemos proclamar al mundo. Es hora de levantarnos y cantar a una sola voz: “La esperanza no es un hombre, la esperanza no es el dinero, la esperanza viene del cielo, la esperanza es Jesús”.

 

Que Dios te bendiga grande, rica y poderosamente.

 

Pr Moisés Prieto